Universo y conciencia individual
- Gaby Ayapán
- 9 oct 2022
- 3 min de lectura
Actualizado: 19 sept 2023
Nuestros cerebros están compuestos por células llamadas neuronas, y se cree que su actividad combinada genera la conciencia. La conciencia emerge desde la recepción de información.
«Una inteligencia que conociera todas las fuerzas que actúan en la naturaleza en un instante dado, así como las posiciones momentáneas de todas las cosas en el universo, podría abarcar en una sola fórmula los movimientos de los cuerpos de mayor tamaño junto con los de los átomos más ligeros del mundo; para él no habría nada incierto, y ante sus ojos estaría presente tanto el futuro como el pasado» -Laplace
Se es consciente cuando se reconoce la propia existencia, es un acto de auto referenciación, de separación con el todo, tomando consciencia individual.
¿Cómo se relaciona la separación del mundo con la información? ¿Pienso, luego existo?
Se reduce al conjunto de procesos químicos y físicos que los componen. La existencia de la consciencia depende de su capacidad de expresarse. ¿Acaso no hay cosas que existen aunque no podamos medir su expresión?¿Toda existencia es expresión? Limitar la existencia a lo que puede ser captado por los sentidos, conviertes la existencia en subjetiva y esto tiene repercusiones por analizar.
Un desarrollo consciente infinito, donde nuestros sentidos se extienden a todos los rincones del cosmos, donde la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma, entonces toda existencia es vida y muerte, en principio, en la cual toda transmisión de información genera consciencia. Vivimos en un universo infinito, en función cerebral, cuyas neuronas aun son incomprensibles...
Consecuentemente el universo no es más que conciencia, y en su aparición no es más que evolución de conciencia de principio a fin, el final siendo un regreso a su causa.
"la conciencia evoluciona aumentando el instrumento para sí misma", y también que "sólo la conciencia evoluciona, o se engrandece, y lo físico --lo corpóreo-- se adapta a ella". El cuerpo humano sería, en este sentido, el instrumento más perfecto que conocemos, el cual está siendo moldeado por la conciencia para poder seguir su propia agenda y su destino, el paso de una conciencia mineral hasta una conciencia espiritual. Es por esto que la conciencia tiene la categoría de Ser, "y los cuerpos y sus características el rol de instrumentos a disposición del Ser". Todo aquello que se produce en el universo no es más que la transformación de una sola cosa que retiene su esencia a través de todas las transformaciones, las cuales deben considerarse sólo como relativas, como aspectos de una realidad indivisible que sólo aparentan ser diversos por una condición perceptual. El universo tiene la capacidad de almacenar cantidades inconmensurables de información y, en consecuencia, gobernarse a sí mismo bajo su propia lógica, que hasta ahora ha sido posible rastrear en partículas subatómicas. Asimismo, los avances en la ciencia biofísica permiten comprender que el almacenamiento de información a niveles cuánticos por parte del cerebro requiere formas individuales de comportamiento humano muy específicas que, hasta hace unas décadas, sólo podían denominarse contradictorias y/o paradójicas.
Esta lógica propia, que la ciencia moderna desarrolló simultáneamente.
Es decir que el desarrollo actual de la ciencia ha llegado a un punto en el que es indiscutible la superación de una teoría holística del conocimiento, que sitúa como principio fundamental de su método el establecimiento de leyes generalizables, en donde cada proceso de conocimiento asume su propia lógica y método, se coloca como objeto el objeto de estudio, pero también se aproxima cada vez más a la construcción de teorías relacionales en las que esto se involucra.
Se fundamenta en la identidad que establece con ella la forma en que un mundo se transforma con cada avance de la ciencia y el propio sujeto, con quien se reconoce, interpretan la identidad en cuestión y la forma en que tal relación contribuye a la estructuración de la realidad.
Bajo estas acepciones, finalmente puede entenderse cómo las diferentes epistemologías de las ciencias, que tratan de distanciarse desde el principio en el proceso de conocimiento entre el sujeto y el objeto, se han convertido en una epistemología de la ciencia. La discusión reintroduce la conciencia humana y su relación consigo misma y con su objeto, y la identidad, en tanto que está determinada en su mutuo desarrollo.
En la medida en que conoce, se exige para sí un cuerpo de conocimiento que insiste en aislar no sólo el interés de la teoría, sino también el propio desarrollo de la conciencia en su devenir histórico; dos partes complementarias e inseparables de la historia: el hombre como agente social y el hombre como naturaleza misma.









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